A11. EXPOSICIONES ORALES

La realización de un trabajo escolar, la exposición del mismo mediante una presentación (usando cualquiera de las numerosas aplicaciones informáticas que existen) y la posterior defensa de las tesis desarrolladas mediante un debate en el aula, son todas ellas prácticas escolares que cada vez tienen más protagonismo en el proceso de aprendizaje. De hecho, en algunas materias el profesorado que las imparte sustituye el tradicional examen escrito por la elaboración, presentación y defensa de un proyecto puesto que esa experiencia se convierte en un instrumento excepcionalmente valioso para evaluar competencias básicas.
Esta circunstancia, nos referimos a la obliagación de planificar y presentar un trabajo escolar, implica por parte del alumnado el dominio de las habilidades comunicativas y sociales necesarias para el intercambio de ideas y la construcción colaborativa de conocimientos. Pensemos en la cantidad de destrezas y habilidades que cada persona debe movilizar para exponer opiniones, sostener juicios valorativos o debatir ideas contrapuestas. Para acometer tales tareas tenemos que aprender a usar argumentos razonados, respetar las ideas ajenas, ser receptivo y desarrollar una actitud positiva ante otras perspectivas y, por supuesto, desenvolvernos de manera educada ante un público que siempre podrá realizar observaciones críticas. En definitiva, no cabe duda de que las exposiciones orales son un instrumento excelente para desarrollar tales habilidades cívicas como argumentar, defender , criticar, debatir, consensuar y construir con las aportaciones de todos y todas.
No obstante, hablar en público no es tan fácil como aparentemente pudiera parecer y, justamente por eso, también requiere un aprendizaje metodológico que evite errores muy frecuentes en estas prácticas. En las exposiciones orales hay que superar el desorden, las divagaciones, la improvisación, las situaciones de bloqueo, las actitudes ofensivas e intolerantes; también es necesario aprender a dialogar y ello implica saber hablar y , no menos importante, saber escuchar. El desconocimiento de las buenas prácticas de la comunicación puede producir consecuencias negativas pues cabe la posibilidad de que tales deficiencias puedan perjudicar un buen trabajo y deteriorar la imagen e impresión que damos antes los demás.
En el audiovisual que presentamos a continuación podremos reflexionar sobre estos temas y también ampliar la información relacionada con las habilidades sociales. Un seguimiento atento de los consejos que contiene pueden sernos de gran utilidad.


PARA PROFUNDIZAR

Esperamos y desamos que el examen detenido y atento de las dos fichas metodológicas que se incluyen en esta página ayuden a superar las frecuentes dificultades que padecen muchas personas cuando tienen que intervenir ante un auditorio. La primera de ellas explica cómo preparar una exposición oral; la segunda ofrece consejos útilos para mejorar la capacidad para expresarnos en un escenario público.
FICHA Nº 20: EXPOSICIONES ORALES FICHA Nº 21: HABLAR EN PÚBLICO